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Lloran en Connecticut a víctimas de tiroteo

Lloran en Connecticut a víctimas de tiroteo
Los dolientes se reúnen para una vigilia con velas estaba en Ram Pasture para recordar a las víctimas del tiroteo, el sábado, 15 de diciembre 2012 en Newtown, Connecticut. AP Photo / Jason DeCrow |

NEWTOWN, EU — Jasmine Soto, una niña de siete años de pelo negro liso, caminaba junto a su madre, Tiffany, hacia la Escuela Elementaria Sandy Hook ayer al mediodía. Llevaba dos pingüinos de peluche en la mano. Minutos antes, había escrito una carta "para los niños en el cielo", que dobló y dejó en una caja colocada sobre una mesa en la entrada de una juguetería del centro de Sandy Hook. "Me da pena que se pierdan la Navidad con sus padres", decía.

"Porque esos son los días que se pasan con la familia", justificó, casi sin levantar la mirada.

Esa imagen se repitió ayer en casi todos los rincones de Newtown, un pueblo que amaneció quebrado a una realidad impensada tras la masacre perpetrada el viernes por Adam Lanza en el colegio, que en total dejó 28 muertos --incluyendo al asesino--, 20 de ellos niños de 6 y 7 años de edad.

Ayer, familias enteras y jóvenes buscaban consuelo y respuestas. Los jardines, las puertas de las iglesias, las esquinas, los comercios, las vallas de la Policía y el cartel en la entrada de la calle de la escuela, la antesala del horror, se convirtieron en santuarios con flores, globos blancos, cartas, mensajes, velas y regalos improvisados.

"No hay consuelo, no hay palabras que se puedan decir excepto nomás 'no tengas armas en la casa, mi'jo'", se descargó Minerva Hidalgo, una mexicana de 51 años, 17 de ellos al frente de un restaurante en Newtown. "El ambiente se siente devastado, devastado, imagine usted cuántos padres están deshechos, cuánto padres están sin la sonrisa de sus hijos. Es terrible".

El duelo de Newtown, Connecticut y el resto de Estados Unidos se profundizó cuando la Policía estatal difundió los nombres de las 6 mujeres, las 12 niñas y los 8 niños --todos alumnos de primer grado-- que perdieron la vida en el trágico tiroteo. La otra víctima fue Nancy Lanza, madre del asesino.

Robbie Parker, padre de Emilie Parker, una de las víctimas, fue el único de los familiares que enfrentó a la prensa: "No había nada que disfrutara más que dibujar imágenes o hacer una tarjeta para un familiar", dijo sobre su hija de 6 años. "(Era) brillante, creativa y muy cariñosa".

Cientos de personas se congregaron anoche en la iglesia Saint Rose para rezar y recordar a las víctimas, entre ellas maestras calificadas ayer de "heroínas". Dos cárteles escritos a mano en la entrada de la iglesia rezaban "prensa no" en letras gigantes.

Por su parte, la Policía brindó más detalles de la investigación, retazos de una historia aún incomprensible, que no terminaban de despejar la incredulidad que envolvió a todos, resumida en una pregunta: ¿Por qué?

Paul Vance, vocero de la Policía Estatal, dijo que no podían precisar cuándo podrán ser enterradas las víctimas porque los exámenes forenses de la investigación demorarán "un rato".

El doctor H. Wayne Carver II, jefe Examinador Médico que supervisó y realizó algunas autopsias, ofreció un crudo resumen: "Es lo peor que he visto. (Algunas de las víctimas presentaban) heridas devastadoras".