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La prisión Florence ADX es el infierno de capos

La prisión Florence ADX es el infierno de capos
Francisco Javier Arellano Félix cuando fue detenido el 17 de agosto de 2007. |

FLORENCE, EU — A poco menos de dos horas al sur de Denver, Florence, un pueblo pintoresco y tranquilo de casi 4 mil habitantes, rodeado de montañas y plagado de anticuarios, es la antesala de un lugar que ha sido descrito como "una versión más limpia del infierno" y donde viven grandes capos del narcotráfico mexicano, como Francisco Javier Arellano Félix, Juan García Ábrego y Osiel Cárdenas.

A 3 kilómetros de la calle de los anticuarios, al lado de un barrio cerrado que encierra un campo de golf, aparece el Complejo Correccional Florence. Uno de sus edificios lleva el nombre de Florence ADMAX, la polémica prisión de máxima seguridad que alberga "lo peor de lo peor".

"Todo en tu vida ocurre en una celda", resume a REFORMA Laura Rovner, de la Clínica de Derechos Civiles de la Universidad de Denver y abogada de Thomas Silverstein, un reo de 60 años que ha pasado los últimos 29 en confinamiento solitario, cinco de ellos en Florence ADX.

Silverstein le inició un juicio a la Oficina Federal de Prisiones para salir del aislamiento. En esa demanda describe las condiciones en las que viven los presos de Florence ADX, incluidos los capos del narcotráfico, mafiosos y varios terroristas, entre ellos miembros de Al-Qaeda como Zacarias Moussaoui, involucrado en los ataques del 11/9, y Teodore Kaczynski, el "Unabomber".

Florence ADX albergó también a Héctor "El Güero" Palma y a Miguel Caro Quintero, ex líder del Cartel de Sonora.

Allí, Silverstein vive en una celda de poco más de ocho metros cuadrados, donde hay una cama y un escritorio de cemento, una ducha, un inodoro y un lavabo.

El escaso contacto que tiene con personas durante las 23 horas del día que pasa en su celda ocurre cuando el guardia le pasa su comida a través de la puerta. No puede hablar con ningún prisionero, a menos que grite a través de las ventilaciones o el inodoro.

La hora restante, de "recreación", transcurre en una jaula de metal, la cual está dentro de un patio rodeado de muros de seis metro de alto que impiden ver el paisaje y que sólo brindan un vistazo del cielo.

"Durante 28 años, he comido todas mis comidas solo en mi celda", escribió Silverstein en una declaración que presentó ante la Justicia.

El principal motivo del aislamiento, indicó Rovner, es que se trata de prisioneros que son considerados "lo peor de lo peor", tan peligrosos que no pueden tener contacto con nadie. Silverstein fue puesto en confinamiento solitario en 1983, luego de que asesinó a un guardia en Marion, una prisión de Illinois.

Las prisiones de máxima seguridad, llamadas "supermax", fueron pensadas para albergar a prisioneros de alto riesgo o que representan una amenaza para la seguridad nacional. Alcatraz, inaugurada en 1934, ha sido la más famosa de estas prisiones. Florence ADX, la única prisión federal de máxima seguridad en Estados Unidos, ocupa ahora ese lugar.

Un informe de 2011 de la Asociación de Abogados de Nueva York resume las principales críticas a la política de confinamiento solitario: viola derechos humanos, es ilegal bajo la Octava Enmienda de la Constitución --que prohíbe que el Gobierno federal imponga "castigos crueles e inusuales"-- y constituye tortura según la ley internacional. El informe estima que unos 80 mil reos permanecen en prisiones "supermax".