Quantcast

Mario Molina, nuevo receptor de la Medalla Presidencial

Mario Molina, nuevo receptor de la Medalla Presidencial
El receptor de la Medalla Presidencial de la Libertad y Premio Nobel de Química Mario Molina durante una conferencia sobre el calentamiento global en Guadalajara, México, en febrero del 2010. |

La Casa Blanca le confiere la Medalla Presidencial de la Libertad en la Universidad de California en San Diego (UCSD) al químico Mario Molina, un inmigrante mexicano que compartió el Premio Nobel por haber revelado que los productos químicos comunes en el hogar estaban dañando la capa de ozono de la Tierra.

Molina, de 70 años de edad, recibirá formalmente el honor civil más alto de la nación a finales de este año, durante una ceremonia en Washington, D. C. Y es uno de los 16 beneficiarios que recibirá la medalla, la cual que fue creada hace 50 años por el presidente John F. Kennedy para honrar “contribuciones especialmente meritorias a la seguridad o los intereses nacionales de Estados Unidos, a la paz mundial o a otras actividades culturales, públicas o privadas importantes”.

Los galardonados de este año incluyen, entre otros, a la fallecida Sally Ride de La Jolla, la primera mujer estadounidense en viajar al espacio; el expresidente Bill Clinton, la activista de mujeres y autora Gloria Steinem, y la estrella y ejecutiva televisiva Oprah Winfrey.

Durante años, la medalla se ha otorgado a más de 500 personas, incluyendo a muchos con lazos a San Diego, incluyendo al actor Gregory Peck, quien asistió a la universidad aquí, y al inmunólogo Jonas Salk, quien construyó el Instituto de Ciencias de La Jolla que lleva su nombre.

El presidente Barack Obama dijo en un comunicado que “la Medalla Presidencial de la Libertad está dirigida a los hombres y mujeres que han dedicado su vida a enriquecer la nuestra. Los homenajeados de este año han sido bendecidos con un talento extraordinario, pero lo que los distingue es su don por compartir ese talento con el mundo. Será un honor para mí presentarles una muestra de gratitud de nuestra nación”.

Molina, quien está involucrado tanto con el Instituto Scripps de Oceanografía (SIO, por sus siglas en inglés) y el Departamento de Química y Bioquímica de la Universidad de California en San Diego, estaba de viaje y no pudo ser contactado para hacer comentarios. Tiene programada una visita al SIO, donde había una gran expectación la semana pasada sobre el anuncio de la medalla.

“Se podría decir que Mario encabeza a las personas que están tratando de resolver los problemas ambientales a grande escala. No puedo pensar en nadie que merezca más esta distinción”, dijo Kim Prather, una científica atmosférica de Scripps, quien ha trabajado con Molina desde hace años. “Tiene una gran intuición. Hace muy buenas preguntas. Y llega al meollo del asunto, lo que ayuda a resolver los problemas rápidamente.

“Estoy muy emocionada por él. Él es un hombre muy centrado y sencillo”.

Molina, nacido en México, comenzó su ascenso a la fama en la UC Irvine, donde trabajó como científico postdoctoral bajo el famoso químico F. Sherwood Rowland. A principios de la década de 1970, se analizaron muestras de aire que indicaban que un grupo común de productos químicos llamados clorofluorocarbonos, o CFC, parecían estar agotando la capa de ozono, la parte en la atmósfera que ayuda a proteger la Tierra de radiaciones ultravioleta potencialmente cancerígenas. Los CFC eran entonces ampliamente utilizados en productos como spray para el cabello.