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Nueva York eligió un nuevo alcalde contra la desigualdad económica

Nueva York eligió un nuevo alcalde contra la desigualdad económica
El candidato demócrata Bill De Blasio saluda a sus simpatizantes tras conocer su triunfo en las elecciones a la alcaldía de Nueva York. EFE/archivo |

Con el final del año 2013 Nueva York pone fin también a doce años de Michael Bloomberg al frente del ayuntamiento, al que el 1 de enero llegará Bill de Blasio, quien ha prometido un giro a la izquierda para intentar reducir la creciente desigualdad económica.

La elección municipal de este año ha capitalizado el interés político de la ciudad, y aunque los neoyorquinos están en general satisfechos de cómo está la Gran Manzana tras la era Bloomberg, han escogido como sucesor a alguien totalmente diferente.

El contraste entre ambos es muy grande: mientras el multimillonario Bloomberg (conservador en lo económico pero liberal en lo social) ha puesto en marcha medidas a menudo progresistas pero muy dirigidas desde arriba, De Blasio es el defensor del pueblo de la ciudad y ha participado en política desde que era estudiante desde el activismo y el trabajo comunitario.

El alcalde electo se impuso con claridad en las primarias, ayudado por la implosión de la favorita inicial (la presidenta del Concejo Municipal Christine Quinn) y la autodestrucción del excongresista Anthony Weiner y su nuevo escándalo de "sexting".

A partir de ahí, la victoria de De Blasio estaba clara, en una ciudad donde los demócratas superan a los republicanos por una proporción de siete a uno y tenían hambre de victoria tras veinte años sin ocupar la alcaldía.

Y De Blasio, de 52 años, recuperó la ciudad para el Partido Demócrata con un demoledor 73,3 por ciento de los votos en la elección del 5 de noviembre.

El próximo alcalde basó su campaña en la creciente desigualdad que sufren muchos ciudadanos, donde pese a la recuperación económica y la riqueza visible en Manhattan, la ciudad alberga otra realidad muy diferente: un 46 % de los 8,3 millones de neoyorquinos están por debajo del nivel oficial de pobreza o muy poco por encima.

A esa cifra se podrían sumar cientos de miles de inmigrantes indocumentados (se calcula que entre 500.000 y 600.000, pero no hay cifras exactas).

Los albergues de la ciudad acogen cada día a más de 50.000 personas sin techo (Nueva York es la única ciudad del país donde aumenta su número), entre los cuales hay 22.000 niños, y varios miles más duermen en la calle.

De Blasio basó su campaña en aprobar un ligero aumento de impuestos entre los neoyorquinos que ganen más de medio millón de dólares al año (del 3,9 al 4,4 % en el tramo local) para financiar la educación preescolar para todos los niños de cuatro años, así como extender el horario de los centros de enseñanza por las tardes.

También ha prometido construir 200.000 viviendas a precios accesibles, en una ciudad donde la vivienda sube de forma imparable y cada vez más barrios populares se están transformando en zonas con residentes de mayor poder adquisitivo que desplazan a los más pobres.

Sin embargo, a pesar de su abultado margen de victoria, de que el Concejo Municipal está dominado abrumadoramente por los demócratas y de que va a heredar un presupuesto equilibrado para el año fiscal 2015 que comienza en julio, De Blasio no lo va a tener nada fácil.