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Italia se vuelca recordando a Verdi, doscientos años después de su nacimiento

Italia se vuelca recordando a Verdi, doscientos años después de su nacimiento
Vista de una escultura de mármol dedicada a Giuseppe Verdi en Venecia (Italia). EFE/Archivo |

Italia celebra el segundo centenario del nacimiento de Giuseppe Verdi con "Viva Verdi", un programa que durante todo 2013 homenajeará a una de sus figuras más célebres y reconocidas a nivel mundial, que puso música al "Risorgimento", el espíritu de la unificación italiana.

En Busseto, un pequeño pueblo de la región de EmiliaRomagna, al norte de Italia, entre las ciudades de Milán y Módena, nació en 1813 Giuseppe Verdi quien, con el tiempo, se convertiría en uno de los compositores más importantes de Italia.

La Italia en la que crece Verdi no era un país unido, se trataba de un territorio salpicado por reinos y de estados independientes entre sí que poblaban "la bota" y que, además, soportaban la presencia de tropas extranjeras del imperio austrohúngaro en el norte del país.

Su carrera como compositor va a crecer, precisamente, en esa Italia ocupada y, pese a no empezar con buen pie y ser rechazado por el conservatorio de Milán por "no presentar aptitudes para la música", sus obras acabaron por convertirse en el aglutinante del sentir italiano y en el canalizador de las ideas unificadoras.

Su producción artística, cuya importancia y reconocimiento creció exponencialmente, se interrumpió con la muerte de su mujer, Giuseppina Strepponi, pero en 1840 resurge con fuerza con el estreno de la obra "Nabbuco" con la que adquiere un reconocimiento general.

Basada en el Antiguo Testamento, los judíos, tras sufrir una dura derrota por las tropas del rey asirio Nabucodonosor, se lamentan entre cantos de su situación de esclavitud, implorando a Dios.

Es precisamente con esta obra, con el episodio del coro de los esclavos cantando el "Va, pensiero", con la que los italianos, cansados de la presencia austríaca en su territorio, comienzan a sentirse identificados.

Aún hoy en día "Va, pensiero" constituye el símbolo de la protesta cívica italiana y es casi un himno para los italianos.

Tal es así que, en 2011, en la Italia estupefacta por los frecuentes escándalos de su primer ministro, Silvio Berlusconi, el reputado director de orquesta Riccardo Muti, que dirigía Nabbuco en Roma con "Il Cavaliere" como espectador, antes de proceder con el "Va, pensiero", dijo sentirse avergonzado de la imagen que el resto del mundo tenía del país y criticó enérgicamente los recortes a la cultura.

Antes de morir, Verdi dejó dicho que no quería música ni cantos en su funeral, que debía realizarse en la hora del Ángelus.

El maestro no logró que se respetara su deseo pues el pueblo de Milán se lanzó a las calles a cantar su "Va pensiero" en abierta provocación a las fuerzas austríacas que habían censurado la obra.

No lo consiguió a su muerte y mucho menos lo conseguirá en esta conmemoración de los doscientos años de su nacimiento porque, en esta Italia ya unida, desde el Teatro Politeama Greco de Lecce (sur) hasta la Scala de Milán (norte), no habrá un teatro en el que no resuenen las voces del Trovador, de Aida o de Rigoletto durante todo 2013.

Es el "Año verdiano", año en el que se llevará a cabo un programa cultural con este maestro de la lírica como protagonista que ha sido dotado de 6,5 millones de euros por el Gobierno de Italia.