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Un ecléctico EGO cierra la pasarela madrileña

Un ecléctico EGO cierra la pasarela madrileña
Una modelo luce las creaciones de la colección otoño-invierno 2013-2014, del diseñador Pablo Erroz, durante el desfile de EGO 2013, dedicado a jóvenes diseñadores. EFE |

La plataforma de los jóvenes diseñadores, EGO, fue la encargada de echar el cierre a la MercedesBenz FashionWeek Madrid, este año convertida en un ecléctico muestrario de estilos, en los que destacó el rotundo clasicismo de Manémané.

La pasarela que aupara a creadores como Moisés Nieto y Roberto Etxeberría, dos de los desfiles más destacados de ayer incluidos ahora en el calendario de consagrados, puso esta tarde un broche joven y experimental a la 57 edición de la cita madrileña con la moda.

Dentro de propuestas innovadoras y a veces confusas, el clasicismo de Manémané, nombre comercial de Miguel Becer, fue de lo que más convenció, gracias a su apuesta de armario para una mujer sin estridencias, con líneas sencillas, y un patrón "que no es andrógino, pero que tiene un punto", señaló a Efestilo.

La influencia del veterano Ángel Schlesser, con quien trabajó, se refleja por ejemplo en la utilización del cuero, que tiene un protagonismo especial junto a los paños de lana y la seda.

"Para mí, el riesgo está en el estilismo, en la combinación de unas prendas con otras", indicó el diseñador, que eligió propuestas compuestas de prendas básicas, muy bien mezcladas, en una colección ponible y juvenil con siluetas masculinas y sobrias.

Tras iniciar el pase con diseños muy veraniegos, en blanco, algo ingenuos, con cortes infantiles y amplios pliegues que recorren las prendas de arriba a abajo, apostó por atractivos vestidos en seda escocesa de tonos verdes y azules, chaquetas tipo trenca en vistosos rojos y cálidos terciopelos para los momentos más arreglados.

En el polo opuesto estuvo su compañera de desfile, Ana Pérez Valdés, para la firma Valdnad, que presentó una colección difícil e inspirada en "la magia, los mitos modernos y en las supersticiones".

Prendas más de día en las que seleccionó "lo tribal mezclado con patrones contemporáneos", como las chaquetas de paño de lana, y otras propuestas en las que las prendas perdían protagonismo frente a accesorios que combinaban flecos, plumas, volantes y pasamanería.

Ya por la tarde, Pablo Erroz subió a la pasarela un conjunto de prendas dirigidas a una mujer barroca y amante del lujo, a la que van dirigidos sus vestidos forrados con piel, plumas y en crepé de sedas negros y rojos, que despertaron una gran ovación en el público de la pasarela madrileña.

Erroz cosió colas de zorro a mangas de hombre y mujer y en faldas, chaquetas y complementos, en una colección que se destina a un consumidor con mucho poder asequible; de hecho, suele vender piezas por encargo a clientes extranjeros, como Europa y Asía.

Su compañero de desfile Eugenio Loarce confeccionó "todo a mano", una colección que homenajea a la mujer a través de vestidos ostentosos con un toque carnavalesco y en los que combina encajes, ganchillos, seda o abalorios, para un mujer "muy atrevida, pero también elegante".

De corte más experimental fue las propuestas de Pepa Salazar y Paula de Andrés, que mostraron también en un desfile conjunto sendas colecciones con escasas novedades y pocos puntos destacables.