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El Dakar se convierte en un duelo entre dos en coches y una carrera abierta en motos

El Dakar se convierte en un duelo entre dos en coches y una carrera abierta en motos
Imagen del piloto italiano Alessandro Botturi compite del pasado sábado 12 de enero. EFE |

La segunda semana del Rally Dakar arrancará mañana con la competición de coches convertida en un duelo entre el francés Stéphane Peterhansel y el catarí Nasser AlAttiyah, mientras que la de motos está completamente abierta, algo inédito en los últimos años.

Han pasado ya ocho días de competición. En este periodo, la caravana del Dakar ha surcado las dunas del sur de Perú, ha navegado por el árido desierto de Atacama y ha cabalgado por la sierra del noroeste de Argentina.

Estos días han bastado para que la prueba de coches nomine a sus dos candidatos a la gloria. Los elegidos son Peterhansel y AlAttiyah.

Sólo un giro inesperado evitaría que uno de estos pilotos se lleve el triunfo final. La superioridad sobre sus contrincantes es manifiesta.

Peterhansel (Mini) lidera el rally con una pequeña ventaja de 3 minutos y 14 segundos sobre el catarí.

'Monsieur Dakar', que cuenta en su palmarés con diez estatuillas del rally seis en motos y cuatro en autos ha mostrado hasta ahora la fiabilidad de un reloj suizo.

Conoce bien el funcionamiento de su Mini y es poco habitual verle cometer errores importantes. "He sido el piloto más constante desde el principio", afirmaba Peterhansel hace un par de días.

Al frente tiene a Nasser AlAttiyha, probablemente el piloto más rápido de toda la caravana del Dakar.

Este año, sin embargo, ha dejado de lado los riesgos y la agresividad al volante y se ha propuesto cuidar el nuevo Buggy y esperar la ocasión propicia para asestar el golpe que le permita adelantar a Peterhansel.

El nuevo automóvil del catarí ha supuesto una bocanada de aire fresco para la carrera, acostumbrada al dominio incontestable de marcas oficiales, como Volkswagen y últimamente los Mini.

Pese a la juventud del proyecto y las prisas de última hora para probar el coche, el Buggy transmite buenas sensaciones de cara al futuro.

Esto a pesar de que el otro vehículo del equipo que empezó el rally, pilotado por el español Carlos Sainz, tuvo que abandonar la carrera por problemas mecánicos.

El primer palo para Sainz llegó en la cuarta etapa, cuando rompió el tubo de la gasolina y perdió toda opción de luchar por la victoria final.

Dos días después, en la sexta etapa, llegó la hecatombe final. El madrileño rompió el motor del coche y tuvo que abandonar.

"Carlos ha tenido mala suerte", comentó AlAttiyah, que recordó que los dos autos del equipo son prácticamente iguales.

El resto de pilotos están a años luz de los dos primeros. El sudafricano Giniel De Villiers (Toyota), a casi tres cuartos de hora del líder, lucha por el tercer cajón del podio con el ruso Leonid Novitskiy (Mini).

También está lejos el español Joan 'Nani' Roma (Mini), séptimo a más de una hora y media del liderato. El catalán pagó muy caros algunos errores de navegación y encallar en una duna en la sexta etapa.

Si la prueba de coches deja entrever por dónde pueden ir los tiros, la de motos es otra historia.