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Un póker y un triplete para estimular un clásico

Un póker y un triplete para estimular un clásico
El delantero argentino Leo Messi (d), del FC Barcelona, lucha el balón con Sergio Ramos, del Real Madrid, durante uno de los clásicod del futbol español. EFE/Archivo |

Un póker, suscrito por Leo Messi, y un triplete, rubricado por Cristiano Ronaldo, estimulan un clásico, el desafío entre el Real Madrid y el Barcelona, con la final de la Copa del Rey en juego.

El argentino y el portugués sacian a base de goles cada jornada. Cada envite. Cargados de números y también de razones alientan el primero de los retos de la semifinal copera. La cita inicial, el miércoles, en el Santiago Bernabéu. La vuelta, a finales de febrero en el Camp Nou.

Ambos lideran a cada equipo. Reflejan el estado, la posición y el ánimo a base de guarismos brutales susceptibles de ser convertidos en añicos en el siguiente ejercicio.

En el primer encontronazo entre ambos tras la designación del último Balón de Oro, que volvió a coronar a Messi y a dejar un plano por detrás a Cristiano, el dúo coincide en el Bernabéu con la pólvora cargada y la amenaza lista.

Leo Messi se apuntó un póker el domingo. Ante el Osasuna en el Camp Nou, para mantener al Barcelona en la cima de Primera, asentado en un trayecto intachable a una distancia sideral del resto de aspirantes resignados.

El argentino llega al Bernabéu con 44 goles a sus espaldas. 33 en la Liga; cuatro en la Copa del Rey y cinco en la Liga de Campeones, a los que hay que sumar los dos de la Supercopa. Una media de 1,29 goles por partido.

La 'Pulga' respondió de esta forma al triplete conseguido por la mañana por Cristiano Ronaldo ante el Getafe y sigue engordando con su enorme voracidad sus increíbles estadísticas: esas que dicen que lleva once jornadas consecutivas marcando y que esos 33 goles en el presente curso elevan a 202 los tantos sumados en esta competición en toda su carrera.

El luso está lejos del argentino. Once goles por debajo. Messi ha sumado en Liga los mismos tantos que Cristiano Ronaldo acumula entre todas las competiciones: 33.

El triplete ante el Getafe ponen la cifra del portugués en la Liga en 21 goles en los veinte partidos que ha jugado. Además, ha dado al Real Madrid cuatro en la Copa del Rey y dos en la Supercopa y seis más en la Liga de Campeones.

Más allá del clásico, del futuro en juego tanto para el Barcelona como para el Real Madrid, relumbra el duelo particular, estelar, entre Lionel Messi y Cristiano Ronaldo, cabecillas absolutos y amparo de ambos equipos, condenados a encontrarse en la puja por cada meta.

Messi y Cristiano van a su aire. Al margen. Llevan ambos su propio ritmo. Números diferentes, récords históricos que rebasan, acaparan o comparten. Transitan a una velocidad distinta que el resto y en su empeño arrastran a los intereses globales de sus propios compañeros.

El argentino y el portugués siguen sometidos a su personal competencia. Con las hostilidades despiertas, acentuadas por los colores antagónicos que resguardan.

Messi es el alma azulgrana. El que desatasca en las escasas ocasiones en las que la maquinaria azulgrana no encuentra el ritmo. Está al margen del alrededor. De si es Pep Guardiola, Tito Vilanova o Jordi Roura el que está en el banquillo. Acumula números brutales y no vuelve la cara en las grandes ocasiones, donde se crece.